Lo que me hubiera gustado me contaran antes de ser redactor publicitario | Querido Creativo, dos puntos
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Lo que me hubiera gustado me contaran antes de ser redactor publicitario

Escrito por Iván Olsen

Tres años. Ése es el tiempo que llevo trabajando como redactor publicitario remunerado.  Aclaro lo de remunerado porque no he andado escaso de prácticas en las que me pagaban con palmaditas en la espalda. Tres años y sigo siendo un novato, pero en este tiempo he aprendido un par de realidades del sector. Realidades que en su día me hubiera gustado me contaran en clase, en revistas del sector y en tantos y tantos artículos publicitarios que tragaba sin parar por las tardes después de la universidad (los cuales más que de verdades estaban llenos de generalidades, obviedades, y demás –ades).

Realidades y consejos que hoy quiero compartir con todos aquellos que quieran dedicarse al mundo publicitario,

pero que tras los estudios ven más que una bonita escalera de caracol de mármol flanqueada por suntuosas lámparas de araña, un abismo oscuro e insondable:

  • El sector publicitario está repleto de egos, de ideas que se defienden a capa y espada por el mero hecho de habérsele ocurrido a uno. Recuerda: estamos aquí para vender productos, no para ver hechas realidad nuestras pajas mentales.

En este sentido doy gracias a la bofetada de cruda realidad que nos dio un profesor en la asignatura de ‘Estrategias creativas’: “Una idea publicitaria nunca será vuestra, pues éstas se basan en conceptos ya existentes. Los publicistas somos vampiros, ladrones de esos conceptos que únicamente juntamos para dar forma a algo que creemos es nuevo”. Ten en cuenta esto y sé a partir de ahora más modesto.

  • El cliente siempre tiene razón. Y siempre es siempre. “Quiero el logo más grande”, “quiero a este famoso”, “el texto ya lo hago yo que ése no me gusta”. Lo peor no es eso, sino que los cuentas rara vez les paran los pies; aunque los profesionales seamos nosotros y no los clientes. Y digo yo: ¿acaso al chef le exigimos la receta de sus platos?, ¿Que haga tortilla de patatas con algarrobas en lugar de huevos? Pues eso.

 

  • Hay demasiada mentira. Sí, por mucho que me cueste reconocerlo, pues siempre he creído que una buena publicidad es aquella que no miente, que muestra al consumidor la verdad. Pero lo cierto es que se engaña, falseando muchas veces datos. Y no sólo al público, sino también al anunciante vendiéndole ideas y formatos que se saben de antemano no van a funcionar. Más que un consejo aquí va una petición: trata, dentro de lo posible, de decir la verdad. No mientas ni engañes.

 

  • No se cobra bien. No al menos que seas un gurú publicitario (y siento decírtelo; en España pueden contarse con los dedos de 2 manos). ¿Qué hay gente que cobra un digno sueldo de 1500-2000 €? Sí, pero la gran mayoría de Juniors se mueven entre los 800 y los 1200 €. No te vas a hacer rico con esta profesión, así que espero ésta te apasione o que el dinero no sea tu objetivo.

 

  • Muchas agencias son auténticas granjas de becarios. Huid de ellas. Que no os coman la cabeza con lo de “al menos así coges experiencia”. Si vas a trabajar gratis (que manda…) hazlo mirando en tu propio beneficio: ¿Vas a obtener un buen porfolio? ¿Nuevos contactos? ¿Hay posibilidades reales de permanencia?

 

  • ¿Hora de salida? Incierta. En la gran mayoría de agencias se sabe cuándo se entra pero no cuando se sale. Tengo una compañera cuya hora de vuelta a casa deberían ser las 7, pero nunca llega antes de las 9. En mi caso he tenido suerte; en mi agencia todos salimos a la hora (y toco madera porque así siga siendo).

 

  • Lo estudiado en la carrera sirve. Al menos a mí me fue de utilidad (sobre todo el trabajo llevado a cabo en prácticas de grupo). Aunque también es verdad que muchos conocimientos están obsoletos; que muchos, por beneficiosos que sean, no se emplean (ains, lo mucho que echo de menos los Brainstormings), que otros tantos faltan (principalmente aquellos relacionados con internet, nuevas tecnologías, redacción y programas de diseño). ¿Mi consejo? Además de los apuntes universitarios leed muchos blogs publicitarios, empaparos de información. Eso sí, también habrás de averiguar cuáles son de verdad merecedores de tu atención y cuáles sólo paja ávidos de vuestros clicks.

 

  • Digital, digital, digital. El futuro está en Internet y las nuevas tecnologías. Se comen la mayor parte del pastel que es el presupuesto publicitario. Y cada vez pisan más fuerte (si es que no han aplastado ya a los medios convencionales). Sí, soy consciente de que hacer un anuncio de televisión mola mazo (ya me salió la vena madrileña), pero asegúrate de saber de Banners, vídeos re-roll, desarrollo de aplicaciones, mailings, etc.

 

  • Muévete, constantemente. No puedo recalcar lo suficiente la importancia de este punto. Mira publicidad, aprende de forma autodidacta, pregunta a gente del sector, acude a eventos, estate atento a nuevas ofertas de empleo, optimiza tu CV a cada agencia que te presentes, desarrolla tu porfolio o tu cartera de clientes… Quien acaba consiguiendo el trabajo es porque estaba mejor informado y preparado que el resto. Asegúrate de ser tú.

 

  • Voy a caer en una de esas generalidades que tanto odio, pero que en este caso has de ver cumplida: si quieres ser redactor publicitario lee, lee y vuelve a leer. Todo lo que caiga en tus manos; libros, revistas, guiones, tweets, etiquetas de champú… TODO. Aprende cómo escriben los más grandes, pero también la gente de la calle. Al fin y al cabo te dirigirás a ellos, no a Góngoras ni Quevedos. La más refinada prosa y verso déjalas para tu futuro Best seller de éxito.

 

  • ¿Ya has leído? Bien, ahora escribe. De todo: libros, revistas, anuncios, guiones, tweets, etiquetas de champú… Desarrolla distintos estilos pues cada marca requiere de una voz distinta. Y comparte tu trabajo. Deja que otros lo critiquen. Acepta dichas críticas y aprende de ellas. Deja tu orgullo herido en el contenedor de basura que es donde debe estar.

 

  • Cada año que pasa me encuentro con más personas (de todas las edades y niveles culturales) que cometen gazapos del tamaño de la extinta Unión Soviética a la hora de escribir. Lo que me ampara de cara a dar los siguientes consejos de perogrullo: revisa los textos no una, sino dos veces (una corrección ortográfica, otra de estilo); escribe tus textos en Word y pon el autocorrector al máximo; consulta tus dudas de estilo y vocabulario en internet sin apuros de ningún tipo; descubre nuevos sinónimos en el diccionario y el Wordreference; y muchos más consejos que me dejo en el tintero.

 

  • Sé claro, conciso, directo (no hagas como yo con este artículo). Frases cortas antes que largas; nunca más de tres líneas. Abstente de párrafos que superen los 10 renglones. “Gama de colores” es preferible a “Gama cromática”. Y ahora pásate por el forro todos estos consejos si tu idea (que repito no es tuya) lo vale.

 

Releyendo lo escrito puede parecer que pinto el sector publicitario como un infierno en la Tierra; pero os aseguro cuenta con muchas facetas positivas. ¡Adiós rutina! ¡Bienvenida seas creatividad! ¡El feedback positivo de clientes y usuarios! ¡El ambiente irrisorio de las propias agencias! En una profesión que puede llegar a ser fascinante, pero para ello ha de apasionarte. Si ése es tu caso, espero que las realidades y consejos de este no tan modesto juntaletras hayan podido serte de ayuda.

PD: ¡échale huevo leñe!

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Iván Olsen